2020 de Junio del 11

Proyectos culturales en clave de sostenibilidad

Continuando con las entrevistas al equipo docente del curso Formación en Industrias Creativas, la licenciada en Políticas Culturales Melina Delfino reflexiona sobre el rubro fonográfico.

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Melina Delfino, licenciada en Políticas Culturales con un amplio recorrido en la gestión cultural y políticas públicas, tiene a su cargo el módulo fonográfico del curso Formación en Industrias Creativas que impulsan conjuntamente el Ministerio de Cultura y la Universidad Nacional de Rosario.

- ¿Cómo empezaste a trabajar en el desarrollo de proyectos musicales? ¿cómo te iniciaste?

- Desde la inquietud y el impulso de estar siempre organizando cosas. Mi viejo tenía una empresa de sonido, bastante grande, con giras provinciales y nacionales. Hasta los 15 aproximadamente estuve viajando entre ambiles, escenarios, estructuras y música. En el medio, organizaba cosas, cualquier actividad que demandara estar en la acción desde el Centro de Estudiantes. Luego en Córdoba, en la universidad ligada al Centro de Estudiantes, siempre en las comisiones de Cultura. Allí vinieron las primeras "ayudas" a las bandas que hacían una fecha, músicos amigos, etc. Luego, mi tía Chela marcó mi cancha en Buenos Aires muy fuerte con las producciones profesionales. De ahí a girar produciendo música, luego la licenciatura, el compañero músico, la coordinación de industrias culturales de la ciudad, el Mercado de la Música, los mercados nacionales e internacionales. Y la idea siempre de profesionalizar la cadena de valor de la industria cultural en general.

- En medio de esta pandemia, ¿cuál es la foto que describe hoy a la situación musical independiente en la provincia de Santa Fe?

- Estamos complicados, como lo está el mundo de les artistas en general. Pero a la vez siento que no venimos con tierra arrasada ni en la ciudad de Santa Fe, ni en Rosario ni en la provincia en general. Estos últimos diez años han sido de crecimiento y expansión para el sector cultural por lo que, desde ese lugar, nos encuentra con una plataforma sólida sobre la cual seguir construyendo desde la escena independiente, desde la pública y desde la necesidad de incorporar a los capitales privados a la inversión en las industrias culturales y creativas. La escena musical independiente tiene sus fortalezas y su crecimiento permanente por la diversidad, por las rutas físicas y simbólicas que nos atraviesan y que nos han permitido ser una referencia a nivel nacional e internacional dentro de la música. Creo que estamos en un desarrollo permanente de construcción de sentidos y, en este momento de pandemia, esas situaciones sólo se han hecho más visibles y aceleradas. Por otro lado, desde las políticas públicas en la provincia de Santa Fe hemos sido pioneros en el desarrollo de un protocolo de actuación en vivo que fue un puntapié inicial de otros protocolos que siguieron en el país. Como todo, tiene su tiempo de ejecución, pero hay cinco espacios en distintos puntos de la provincia funcionando para poder grabar los streamings y un sistema sólido estatal que está sosteniendo esa maquinaria. Por último tenemos que empezar a plantearnos el futuro desde el segundo y tercer sector, y no ya la emergencia. Pensar en enero 2021. ¿Cómo vamos a monetizar los conciertos y brindar sostenibilidad a la economía de la cultura? ¿Cómo vamos a formar nuevos públicos? En la era del consumo por canciones, ¿grabar un disco completo para presentarlo es sostenible desde el espacio de las audiencias, la rentabilidad y la escucha activa o quizás grabar canciones, realizar ceremonias alrededor de ellas de encuentros y luego lanzar el material con la edición mágica final? Son incógnitas y caminos para cada sector de públicos a los que deseemos llegar.

- Según se prevé, los recitales serán una de las últimas actividades en volver a la “normalidad” (que habrá que ver cómo será). Teniendo en cuenta eso, la Asociación Civil de Managers Musicales Argentinos (Acmma) sostiene que la COVID-19 dejará a la industria de la música al borde del colapso. En ese contexto, ¿qué significa hoy diseñar un proyecto musical? ¿cómo hay que pensarlo?

- Cómo hay que pensarlo no podría decirlo porque estamos en un marco de intercambiar reflexiones y construir sentidos todos los días. Claramente no hay una receta única. Desde el Encuentro Regional de Gestorxs Musicales (EnRed), con presencia iberoamericana, sostenemos que no hay una salida única y nos unimos desde el lugar de compartirnos experiencias, reflexionar sobre el antes, el ahora y el futuro, pensar estrategias, escucharnos y acompañarnos. Sí te puedo responder que la salida es colectiva o ninguna y que, definitivamente, la idea de la autogestión de uno en solitario contra el mundo generando su propia empresa, propia de los modelos más neoliberales posibles, se cayó en la cultura por su propio peso. Es insostenible. Hoy diseñar un proyecto musical para mí tiene que ver con hacerlo en clave de sostenibilidad. Los cambios sociales tan profundos como esta pandemia siempre nos han llevado a les agitadores culturales a pensar en la consistencia económica de nuestros proyectos. Desde ese lugar pienso que tenemos que desarrollar proyectos sostenibles por su calidad artística o cultural, su capacidad de impacto en la sociedad, su voluntad de aportar o poner en cuestión el conocimiento y sostenibles también por la continuidad del proyecto en sí mismo, de las personas que los impulsan y de los beneficiarixs. Accionar desde la cooperación interinstitucional e internacional, la formación específica de la cadena de valor y el trabajo en red son faros a seguir en estos momentos.

- Una de las salidas que encontraron las músicas y los músicos para seguir en contacto con su público es la de organizar recitales en streaming desde sus redes sociales. ¿Cuál es la potencia de ese formato? ¿Se agota? ¿Cómo se puede monetizar?

- No creo que se agote por completo en el corto plazo pero sí veo difícil su sostenibilidad. Creo que amplía la brecha entre artistas mainstream o con públicos muy fidelizados y los que están peleando un poco la audiencia en estos momentos de hiperconectividad. No es todo digital, ni todo lo físico. Sino un híbrido de experiencias de usuario. Las modalidades de formación serán importantes para operar en una nueva convergencia y es una oportunidad importante para cambiar algunas reglas de juego. Por otro lado hay que pensar que no todos los públicos están en internet, ni se conectarán, ni sostendrán un show en vivo detrás de una pantalla. Seguramente hay un cambio por completo del paradigma de los shows en vivo y del consumo digital de la música y les musiques deben encontrar la manera de monetizar los conciertos digitales. El tema es que si la oferta es enorme como hasta ahora y lo siguen haciendo constantemente gratis, el círculo no se va a generar. Quizás una canción por mes es gratis, quizás una charla, un detrás de escena, un mano a mano con otre artista.Y quizás el show es con una entrada que honre el trabajo de les musiques y de las personas que están detrás de escena, siempre. El Ministerio de Cultura de Santa Fe organizó, en el marco del ciclo “La seguimos en casa”, una serie de recitales que se pueden ver por el canal público 5Rtv. Esto significó un ingreso económico para quienes hacen música en la provincia pero, ¿con eso alcanza? ¿Cuál debería ser el rol del Estado? La cultura es desarrollo, es resiliencia. El desarrollo del sector de las Industrias Culturales y Creativas contribuye a potenciar la diversificación de los modelos productivos para crear empleos de calidad y remuneración justa y sentar las bases de la recuperación de la actividad. En paralelo tiene un papel relevante en la sociedad debido a su poder de transformación social y a su influencia en el desarrollo de principios fundamentales como la diversidad y libertad de expresiones, los derechos culturales, la pedagogía urbana entre otros tantísimos efectos positivos para las sociedades. Desde el punto de vista económico no solamente el sector creativo contribuye de manera sustancial al desarrollo económico sino que actúa como un factor de empoderamiento y acelerador de otras industrias, al permitir la expansión de éstas a otras llegadas como la innovación blanda, agregando valor a las empresas no creativas. Entonces, la garantía es poder generar acciones que bajen las barreras de incomunicabilidad entre los diferentes sectores. Lo están diciendo organismos internacionales como Unesco y el Banco Interamericano de Desarrollo. Nunca alcanza y está bien que así sea. Siempre tenemos que estar como articuladorxs generando nuevas instancias, interlocutando con distintos sectores, construyendo desde la diversidad posible. El rol del Estado para mí es ser garante. Garante de que haya ciertos proyectos dentro de las artes, de las industrias creativas que siempre necesitarán subsidio estatal por su calidad de innovadores, de vanguardia, de problematizar escenas, de generar nuevos sentidos. Garante de las relaciones entre privados e independientes, que la economía de la cultura pueda pensar en la incorporación de socios estratégicos para llevar adelante sus proyectos y sostenerlos en el tiempo mediante un modelo circular de economía. No me refiero a leyes de mecenazgo porque hay varios estudios que han demostrado que no funcionan, sino en un híbrido donde el Estado sea garante de la generación de diálogos necesarios, de la formación de lxs activistas y empresarixs culturales para formar sus proyectos y darles sostenibilidad y de que las empresas inviertan en cultura con una rentabilidad social y económica.

- ¿Cómo te imaginas la vuelta de la música en vivo?

- Como una gran celebración de la vida. Creo que volveremos a valorar mucho más esos espacios. No nos olvidemos que los recitales y/o los shows muchas vecen maridan con comida y bebida. En algunos espacios ya sea por el alto sonido o por la propuesta, les artistas casi no notan la desconexión del público con otras cosas o el otro sonido de las charlas sin pausa mientras tocan. Creo que en este caso, volveremos con unas ganas locas de escuchar música en vivo. Será con híbridos. Habrá que pensar, y esta es una tarea maravillosa que tienen les diseñadores, en cómo llenamos ese metro y medio que nos separará por un año y medio y espero que no más. Como dije antes, creo que es una oportunidad para repensarnos y establecer nuevas reglas de juego hacia el adentro y hacia el afuera.

- ¿Qué significa tener éxito en un proyecto musical?

- Ser sostenible con el adentro y con el afuera. Ser coherentes. Ser sostenible es también una manera de ser excelente, de ser exigente y, en el fondo, de mutar cual camaleones para lo que queremos, que en definitiva es seguir haciendo proyectos culturales y vivir de hacer eso.