2020 de Julio del 03

Reflexión sobre las artes escénicas

Julieta Reta Cardinali es especialista en producción y gestión. Convocada como docente del curso de Formación en Industrias Creativas, analiza la actualidad del sector.

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Licenciada en Teatro, egresada en la Universidad Nacional de Córdoba, Julieta Reta Cardinali estudió también Arte Dramático de intercambio académico en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Gestora, productora ejecutiva y docente, es además fundadora de Itinerante Teatro, una productora de artes escénicas enfocada en la utilización del arte como una herramienta de cambio, con la que durante cuatro años recorrió una decena de países colaborando con festivales y artistas.

- ¿Cómo se inició tu vínculo con el mundo de las artes escénicas? ¿Cómo fue evolucionando el desarrollo de tu actividad en ese sector?

- Desde chica estoy atrapada por el Teatro, a los 15 años pensé que era porque me gustaba actuar hasta que realicé mis primeras obras con La Tía Tota Teatro (grupo de San Luis) y la pasión de mis profes me contagió, había otra magia que iba más allá de estar en escena. Cuando terminé el secundario si bien de curiosa hubiese estudiado todas las carreras, estaba 100 por ciento segura de que no había algo más que quisiera hacer que teatro por lo que opté por la Licenciatura que ofrece la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) aprovechando y agradecida del privilegio de poder venirme a vivir a Córdoba a realizar mis estudios. Tuve que imprimir el plan de estudios para mostrarle a mis padres que es "una carrera de verdad" y si bien no entendía muy bien en ese momento cómo podía vivir de eso inventé las opciones para tener el sí. Una vez en Córdoba fui probando: canto, dramaturgia, dirección, escenografía. No me sentía cómoda estando en escena pero la verdad es que nunca pensé en dejar el teatro, sólo seguí buscando. Paralelamente era voluntaria en organizaciones y caminaba mucho los barrios vulnerables por lo que comencé a atravesar el arte con proyectos sociales. Luego comencé a viajar, allí nació mi proyecto Itinerante Teatro con el cual viajé durante cuatro años colaborando con artistas locales de las ciudades que visité en distintos países (Alemania, Colombia, México, entre otros), realizando diseño de escenografía y producción ejecutiva de artes escénicas de obras y de festivales. Entender el teatro desde distintas culturas abrió mi cabeza increíblemente. Gracias a la UNC, fui seleccionada para realizar un intercambio académico en Arte Dramático en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en México, y decidí quedarme a vivir ahí. Me rodeaba gente fantástica del ámbito teatral de Puebla pero a veces las raíces tiran mucho y cuatro años "girando" se vuelven pesados. Un año y medio después regrese a Córdoba, luego de mucho aprendizaje, anhelando poder replicar todo lo aprendido y capitalizado en ese recorrido. Estaba aterrada pero al poco tiempo comencé a realizar producciones aquí o sumarme a proyectos a los que me invitaban. El micro sector de productores y productoras, como en muchos otros lugares, aún necesita un proceso y seguir pisando fuerte en el ámbito independiente para poder legitimarse como rol. No hay muchos espacios de formación sobre el tema. A veces no está tan claro qué hacemos, cuáles son nuestras tareas, por lo cual comencé a abocarme a dar capacitaciones y talleres sobre producción aparte de dedicarme a la producción ejecutiva de obras y la gestión cultural.

- Considerando el contexto de pandemia y, por supuesto, los últimos años de recesión y crisis en Argentina, ¿cuál es la situación actual del sector?

- Es un sector precarizado históricamente, no es de ahora. Si bien es esencial el apoyo del Estado y contar con el Instituto Nacional de Teatro (INT) es una gran ayuda que nos permite sostener el sector, pensar en que la única forma de lograr la sostenibilidad de las artes escénicas es a través de subsidios me parece que nos autolimita. Con la pandemia las problemáticas del sector se exacerbaron debido a la urgencia, pero no estamos descubriendo algo nuevo. Creo que nos dimos cuenta que para arrancar necesitamos una base de datos amplia y que se actualice constantemente porque lxs artistas vivimos evolucionando: quiénes somos, qué hacemos, hace cuánto, cómo. Un gran porcentaje del sector trabaja en la informalidad lo cual genera más trabas en este contexto para que el Estado nos ayude y para poder ayudarnos entre nosotrxs y que la voz tenga mas peso. Lo que vi cuando comenzó la pandemia luego del pánico por la incertidumbre que nos detuvo los primeros días fue cómo de pronto en la individualidad intentamos empezar a identificarnos colectivamente, como sector y dentro del sector para buscar soluciones en conjunto. Si bien considero que es un aspecto positivo, porque al fin y al cabo es una excusa para unirnos, el trabajo colectivo también requiere un proceso y la legitimación de ese colectivo en la sociedad requiere de un proceso, y hasta de otras cuestiones legales, por lo cual a veces siento un poco utópico la posibilidad de encontrar soluciones en la urgencia. Y si bien también las busco antes de desesperarnos en encontrarla prefiero (y espero) que la veamos como un aprendizaje para futuras adversidades, proponiendo trabajo conjunto que se mantenga en el tiempo entendiendo ahora cuánto lo necesitamos. 

- ¿Qué caminos posibles podrían llevar a reactivar el sector?

- Considero que la virtualidad llegó para quedarse, claramente seguirá evolucionando pero desaparecer no creo, por lo que considero que más que pelearnos con la idea de su existencia hay que amigarnos. Cada quien como artista sabrá si quiere transmitir su arte, si quiere usarla sólo como herramienta para brindar capacitaciones o de aprendizaje, si quiere proyectar sobre un edificio o convertirse en tik toker, eso creo que una decisión individual que nos define como artistas tanto como nos definen las decisiones del trabajo que llevamos a escena o de la tendencia que decidimos abordar. La presencialidad regresará en algún momento por lo que es esencial que nos cuidemos, que tengamos protocolos que nos permitan seguir desarrollando el sector. Va a influir, generar más gastos para los protocolos sanitarios influye, recortar el aforo influye tanto a las grandes empresas teatrales como al ámbito independiente, porque si bien estamos acostumbrados/as a hacer funciones para pocos espectadores, reducirlo aún más nos obliga a repensar cómo lograremos el punto de equilibrio para poder sostener las funciones. Así y todo, y más allá de la preocupación de la cual no podremos escapar, creo que lxs artistas siempre supimos reinventarnos, ahora hay que pensar. Desde mi rol hace tiempo intento promover dos cosas: amigarnos con la tecnología como herramienta, no para que las obras dejen de ser presenciales, no como canal sino como herramienta, creo que si investigamos un poco mas, vamos a encontrarle otra vuelta que no nos quite lo que más necesitamos que es el encuentro; y amigarnos con la diversidad de profesiones, apropiarnos de conceptos y nociones que hoy parecen fantasmas en el sector que tienen que ver con lo financiero, con lo económico y la gestión, dejar de decir que eso no es importante para el desarrollo de nuestros proyectos o no es posible. Si queremos vivir de lo que amamos entonces sí lo es, y si trabajamos para eso entonces sí será posible. Ojo, no pretendo que esto reemplace o mate procesos creativos o que sea el centro sino que por el contrario: los acompañe y aprenda de ellos para encontrar el punto de inflexión que les permita desarrollarse mutuamente.