2021 de Abril del 07

Teatro popular de cara al río

Organizado por Plan C Producciones con el apoyo del Ministerio de Cultura de Santa Fe y la Municipalidad de Rosario, un ciclo de cuatro obras buscará acercarse al público con propuestas para todo público.

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Con la diversidad y el tono popular como ejes, el ciclo Teatro Frente al Río comenzará a desarrollarse este fin de semana en el Anfiteatro del Parque de España de Rosario. Organizado en conjunto por el Ministerio de Cultura de la provincia de Santa Fe, la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario y Plan C Producciones, el programa se nutrirá de cuatro obras rosarinas pensadas para todo público. La programación abrirá este sábado 10 de abril, a las 20, con “The Jumping Frijoles hacen El Match” (bajo la conducción de Cristian Marchesi) y continuará el domingo 11, a las 19, con la puesta en escena de “La medicina de Moliére”, dirigida por Adrián Giampani. El sábado 17 a las 20 será el turno de “De cómo estar juntos, una comedia de bodas” (dirigida en conjunto por Paola Chávez y Romina Tamburello) y el cierre llegará con “Frankenstein un amigo diferente” (domingo 18, a las 18, con dirección de Simonel Piancatelli). En todos los casos, y a fines de ordenar el ingreso respetando los protocolos sanitarios, las puertas abrirán media hora antes de cada función. Las entradas tendrán un costo de $300 y podrán adquirirse desde el portal www.superentrada.com.ar.

Desde la mirada curatorial de Romina Tamburello y Juan Nemirovsky, impulsores de Plan C Producciones, Teatro Frente al Río es un ciclo que apunta a recuperar espacios laborales para grandes elencos y, en paralelo, potenciar la llegada a nuevos públicos. Con esos preceptos la dupla llevó adelante la selección de obras, según distingue Tamburello: “Fue un año muy difícil para la actividad teatral, hubo una carencia de espacios para ocupar, y si bien algunas propuestas llegaron a lo audiovisual, dejamos de actuar en 2020. Buscamos elencos grandes para darles trabajo a más personas. Por otro lado pensamos obras que llegaran a un público amplio. Todas son aptas para todo público y abordan el humor con un lenguaje sencillo y simple. Eso venimos buscando, tenemos el afán de acercar el público al teatro rosarino, que es medio esquivo”.

En esa misma línea, Nemirovsky resalta: “Creemos que este combo de obras apunta a un público muy general, familiar. Son obras a gran escala, porque algunas fueron parte de la Comedia Municipal, o nacieron en espacios escénicos amplios. Internamente tiene que ver con pensar obras que traccionan trabajo para elencos bastante grandes, además de darnos el lujo de hacer teatro al aire libre en un espacio como en el Anfiteatro del Parque España”.

A las dificultades históricas de convocatoria de público, la pandemia sumó dificultades para un sector que se sumergió en una crisis difícil de remontar. La imposibilidad de presentarse frente al público, derivó también en la urgencia por llevar adelante debates necesarios. “Había que ver la capacidad de supervivencia y adaptación, entonces nos daba la posibilidad de entender y registrar mejor nuestras producciones desde un formato audiovisual. Esto trae la posibilidad de registrar mejor los laburos, y deja la posibilidad de que más allá de que la gente se acerque al teatro, podamos ofrecerlo a espectadores de otros países. Ese es un aspecto positivo. Hay otro debate incipiente que me interesa mucho y es este momento en que el Estado sale a proponer espacios donde los artistas pueden poner sus materiales, espacios de mayor capacidad a la del teatro independiente”, analiza Nemirovski.

Por su parte, Tamburello concluye: “El sector fue uno de los más marginados dentro de la plaza laboral, ahí aparecieron necesidades y pensar el rol del Estado. Creemos que el Estado tiene que acompañar generando nuevos espacios y posibilidades, como está sucediendo ahora. Como también generando algún tipo de tranquilidad para el trabajador de la cultura, porque uno siente de por sí que lo que hacemos no le interesa a nadie, imaginate si no podemos hacerlo por algo que nos excede. Ahí está pensar en cómo generar trabajo si se viene una segunda ola. Hay un replanteo puertas adentro de la actividad, cómo podemos llevar el teatro a un lugar audiovisual, que no sea teatro filmado, encontrar el híbrido entre teatro y cine, pensar cómo actuarlo, registrarlo. Igualmente es muy difícil sin el espectador. Por otro lado nos empieza a suceder que hay que recuperar todos los espacios, trabajar todo lo que se pueda, hacer el colchón moral y económico para que cuando llegue la segunda ola podamos repensar”.